La morosidad en las Instituciones Privadas consiste en que un padre o tutor que se ha comprometido a abonar cierta cantidad de dinero en concepto de cuota o matrícula, incumpla con sus obligaciones (dichos pagos) por diferentes situaciones posibles, perjudicando así a la Institución Educativa y consecuentemente a la calidad del servicio que reciben sus hijos.
Una institución puede declarar como “moroso” o “deudor” a un padre que ha incumplido con el pago de una determinada cantidad de cuotas, debido a que la afecta de diferentes maneras que mencionaremos más adelante.
Deudor Intencional: Tienen la capacidad de pagar, pero no quieren hacerlo. Estos suelen ser los casos de padres que no atienden los llamados e ignoran los comunicados. Suelen ser padres nuevos en la institución.
Deudor Fortuito:Normalmente son padres cuyos hijos poseen cierta antigüedad en el establecimiento. Tienen la intención de abonar, pero no la posibilidad. Los motivos pueden ser varios: la pérdida de empleo, algún incidente que les causó un perjuicio en su economía, entre otros. Estas familias suelen acercarse a la institución y dialogar.
Los Deudores Desorganizados: Poseen los medios para ponerse al día con la deuda pero no tienen conocimiento sobre las cuotas pendientes de pago. Esta clase de padres no tienen mala voluntad, pero por una gran desorganización en su administración no disponen del conocimiento suficiente acerca de la responsabilidad que deben asumir. Puede ser el caso de padres divorciados que se dividen las cuotas a abonar por lo que la madre desconoce si el padre abonó la cuota y asume que sí y viceversa.
La primer recomendación es y siempre será, apostar al diálogo, sin embargo si se agotó este tipo de recurso, se deberán recurrir a otras estrategias.
Por supuesto que el trato y las consecuencias de cada de uno de ellos es diferente para con el colegio. En el primer caso, al momento de matricular, la institución puede decidir si le permite volver a cursar otro año lectivo o no.
En cuanto al segundo caso, y diálogo mediante, se pueden tramitar planes de pagos e inclusive becas si la situación así lo amerita. En el último caso y puesto que no hay una mala intención sino desconocimiento, el colegio podría optar por solicitar una reunión con los padres para ponerlos al tanto de la situación.
Es importante destacar que en todos los casos la situación podría aminorarse si el colegio contara con una herramienta de “comunicación de deuda” que le permitiera programar actividades y recordatorios para la gestión de la misma.
La morosidad es el peor enemigo del servicio educativo. Cuando los padres se retrasan o dejan sus obligaciones de abonar la cuota, es la Institución quien debe buscar las herramientas para hacer frente a aquellos sueldos de personal no docente y docente (en caso de instituciones sin subvención), servicios como la luz, agua, gas; mejoras edilicias que puedan estar en marcha, entre otros.
Con las reservas de dinero, que ahora deben afrontar los gastos anteriormente mencionados, se hacen inversiones tanto edilicias como tecnológicas para brindar un mejor servicio educativo. Es por esto que la morosidad es el peor enemigo de la educación ya que termina repercutiendo en la calidad de aprendizaje que reciben los alumnos.
Muchos de los colegios se ven limitados a incrementar la cuota y, con una morosidad que supera el 30% y obligaciones ante diversos proveedores y servicios públicos cuyos valores se ven en alza por la inflación, se les hace prácticamente imposible invertir.
Nada más y menos que a los alumnos. No sólo por la calidad del servicio recibido, sino también, porque se ven perjudicados por determinadas medidas a las que muchos colegios se ven obligados a tomar.
En muchas situaciones, la morosidad conduce a que el colegio disminuya las becas que puede otorgar y en el peor de los panoramas, algunas Instituciones se ven obligadas a cerrar sus puertas.
Los padres, por diversos motivos, dejan de abonar la cuota y desconocen que con la falta de pago, afectan la calidad del servicio educativo que pueden recibir sus hijos.
En Argentina la morosidad varía provincia a provincia, inclusive de municipio a municipio.
Los motivos son variados pero el factor común es la disponibilidad de medios de pagos que puedan tener contratados en la institución.
En 2019 en algunas Instituciones se registró una morosidad corriente de hasta el 40%.
Este porcentaje se ve disminuido en aquellos colegios que cuentan con:
Existen algunas herramientas que si se utilizan de manera debida es absolutamente viable disminuir la morosidad.
A saber:
La Morosidad a fin de mes es el % adeudado de la cuota de un período al final de ese período. Es decir, al 30 de Agosto, qué porcentaje de cuota de Agosto no se logró cobrar.
Si bien la morosidad de un colegio depende esencialmente de las gestiones que el equipo de conducción realice con el grupo familiar, la implementación de Entes de Cobro Externos para la gestión de cobranzas tiene un impacto significativo en la reducción de la «Morosidad a fin de mes».
En situaciones normales un colegio que no trabaja con Entes de Cobro Externos tiene una Morosidad a fin de mes que va entre el 15% y 35% dependiendo de las características del colegio y las gestiones internas que realizan para mejorar su cobranza. La implementación de Medios de Cobro Externos puede reducir fácilmente ese % a la mitad.
El principal cambio que se percibe a corto plazo es que la familia cumplidora comienza a adelantar el pago logrando que la «Morosidad a 2 meses» antes de la implementación se iguale a la «Morosidad a fin de mes».
Llevado a un ejemplo:
Pago por ventanilla o con cupón (Código de barras): el más fácil de implementar pero con poco impacto en la reducción de morosidad.
Pago por Home banking (Pago mis Cuentas o Red Link): Relativamente simple de implementar con una moderada disminución de la morosidad, con efectos a mediano y largo plazo.
Débitos Automáticos bancarios o con tarjeta: El más lento de implementar, demanda una gestión progresiva del colegio, y tiene un importante impacto en la morosidad.
Si bien esta es una problemática de larga data en este último tiempo se ha intensificado, lo que obliga a las instituciones a buscar nuevas alternativas para hacer frente a la misma.
Por otro lado, también es necesario que los miembros del área administrativa reciban capacitaciones para contar con herramientas para poder aminorarla.
Es por eso que concluimos que lo más importante es la comunicación y que gran parte de la misma debería ser personal.
Para la reunión con los padres es necesario que quien la lleve tenga conocimiento de la morosidad y forma de gestionarla.
Por otro lado contar con la información sobre ese caso particular: antecedentes de los pagos realizados o no por el padre, el histórico a lo largo del tiempo y también de las gestiones que ha realizado el colegio con el objetivo de intentar conseguir el pago.
Un dato no menor es que la persona que lleve la reunión debe tener la posibilidad y autoridad suficiente para tomar una decisión, ya sea de otorgar una beca o de comunicar que no recibirán al alumno en el ciclo lectivo siguiente
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