Estrategias para desarrollar la gestión del talento en la escuela

Una empresa que buscaba sumar jóvenes profesionales en su organización publicó un aviso con la siguiente frase: “Traé tu actitud, nosotros desarrollamos tu talento”.

Me pareció sumamente interesante pensar en cómo es posible atraer nuevos talentos a una organización que desea potenciar sus recursos humanos, ser creadores de talento y darles un lugar de protagonismo a los jóvenes que inician su camino profesional.

Nos preguntamos, ¿Qué es “ser competente”? o ¿Qué habilidades tenemos que desarrollar en la escuela para formar niños “competentes”?

Hay tres conceptos claves para abordar el concepto de competencia (Unesco SXXI):

  1. SABER adquirir conocimientos
  2. PODER desarrollar habilidades
  3. QUERER a través de actitudes y valores


En la organización escolar, tenemos mucho por hacer para desarrollar estas habilidades que pueden modelar la actitud de los niños en la escuela y promover nuevos talentos.

Las “Habilidades para la Vida”, son herramientas que nos permiten afrontar nuevos desafíos, tomar nuestras propias decisiones, aun en momentos de incertidumbre y cambio.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) propone una iniciativa global para la enseñanza de “Habilidades para la Vida” en las Escuelas (Life Skills Education in Schools).

Las 10 habilidades para la vida que pueden aplicarse como parte de las acciones para aprender en la escuela son:w

  1. Autoestima
  2. Manejo de emociones y sentimientos
  3. Manejo de tensiones y estrés
  4. Empatía
  5. Comunicación asertiva
  6. Relaciones interpersonales
  7. Toma de decisiones
  8. Solución de problemas y conflictos
  9. Pensamiento creativo
  10. Pensamiento crítico

Cada una de estas habilidades merece un apartado especial, pero excede el objetivo este artículo, porque cada una de ellas tiene un fin en si mismo que conlleva a enfrentar los nuevos desafíos con una actitud positiva, renovada e inspiradora.

Es en la escuela donde el niño puede aprender a escuchar al otro, aprender a transformar la queja en un pedido y el pedido en una acción comprometida, aprender a compartir, a ser parte de un equipo, a ser flexible, creativo a equivocarse, y por, sobre todo, aprender a ser protagonista de sus propias decisiones, descubrir su líder interior. Sin duda, este camino se construye junto a las familias, una comunicación constante y fluida entre la familia y la escuela, otorgará solidez y seguridad en el desarrollo emocional del niño.

En este sentido, contamos hoy con el desarrollo de nuevas propuestas tecnológicas que facilitan la comunicación, el intercambio que enriquece y construye posibles alternativas de trabajo conjunto. Hay nuevos modos de transmitir y de comunicarse de manera más ágil

Asimismo, las 10 habilidades para la vida se pueden desarrollar como ejes transversales en todos los niveles de enseñanza, profundizando en cada momento de la escolaridad en alguno de ellos, de acuerdo con los contenidos curriculares y los objetivos de cada área o nivel. Pueden aplicarse a través de proyectos individuales o colectivos.

Victor Küppers (Profesor de la Universidad Nacional de Cataluña) desarrolla una propuesta que la ha llamado: “Gestión de la Actitud”, en la cual define a la actitud como un valor diferencial, ya que considera que todos los conocimientos y las habilidades que posee una persona son muy importantes, pero no son suficientes.

La gran diferencia entre las personas está en su ACTITUD, es decir, en su manera de ser.
El coeficiente emocional tiene un valor más alto que el coeficiente intelectual.
Küppers propone la siguiente fórmula: (C + H) x A = V

 

 

Los conocimientos y las habilidades que demuestra una persona suman en su desempeño, pero “la actitud no suma, la actitud multiplica”.

Volviendo a la frase inicial, “tu traes la actitud, nosotros te ayudamos a encontrar tu talento”.

Hay un momento de reconocimiento personal, en el cual la persona sea niño o adulto descubre su talento, eso que lo distingue y lo hace especial, único y diferente a los demás.

Ese momento es crucial en nuestras vidas, todos tenemos el potencial para renovarnos, para reinventarnos, para encontrar el propio “Elemento” en palabras de Ken Robinson.

Los niños pueden descubrir su talento en la escuela, los docentes (junto con los padres), son la guía para acompañarlos en este proceso, con dedicación, es posible desplegar sus potencialidades, poner atención no solo en sus capacidades intelectuales, sino también en la dimensión humana de cada uno de ellos, desarrollar la inteligencia emocional.

Aprender es el principal factor de motivación en el ser humano, muchos incluso vinculan el momento de aprendizaje con un momento de felicidad, la adquisición de nuevos conocimientos es el primer nivel de abordaje, luego un nivel de mayor profundidad es el aprendizaje de habilidades y competencias. Si queremos lograr que los niños trasciendan más allá de lo aprendido en la escuela, debemos fomentar el aprendizaje de actitudes y valores que estarán presentes en su modo de pensar, sentir y actuar durante toda la vida.